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Decretos fundacionales
13 de mayo de 1.844 28 de marzo de 1.844

DECRETO FUNDACIONAL DE 13 DE MAYO DE 1.844

Real Decreto. Para llevar a cabo por el Ministerio de la Guerra la organización de la Guardia Civil según lo decretado en 13 de abril próximo pasado, oído mi consejo de Ministros y en él, las razones expuestas por mi Secretario de Estado y del Despacho de la Guerra he venido en Decretar lo siguiente:

  1. Art. 1º. La Guardia Civil depende del Ministerio de la Guerra por lo concerniente a su organización personal, disciplina, material y percibo de haberes, y del Ministerio de la Gobernación por lo relativo a su servicio peculiar u movimientos.
  2. Art. 2º. Concluida la primera organización para la debida centralización del Cuerpo se establecerá en Madrid una Inspección a cargo de un General, con quien se entenderán los Jefes de los Tercios en lo relativo a su organización, personal, disciplina y material. La Inspección lo hará con el Ministerio de la Guerra y Gobernación en la parte que cada uno competa. Por lo relativo al servicio particular del Cuerpo se entenderán sus Jefes con los Jefes Políticos1 de las Provincias, de quienes en esta parte han de depender.
  3. Art. 3º. Por ahora y a fin de que se vaya planteando el Cuerpo con la circunspección que se requiere, los 14 tercios de que ha de constar se compondrán de las compañías siguientes:
    Compañías en que se dividieron los catorce tercios.
  4. Art. 4º. Concluida esta organización y según las necesidades que la experiencia vaya haciendo conocer, podrá irse aumentando según se crea conveniente.
  5. Art. 5º. El servicio especial de la Corte se asignará una compañía escuadrón de caballería y dos compañías de infantería del 1º. Tercio. La fuerza restante de este, como toda la de los otros 13 tercios se distribuirá por el Ministerio de la Gobernación en las provincias civiles, según las necesidades de cada una, bajo la base que a la que no quepa una compañía, se le destine mitad o Sección completa de una u otra arma.
  6. Art. 6º. La plana mayor de cada tercio constará de un primer Jefe de las clases de brigadier o coronel en los distritos 1º, 2º, 3º, 4º, 5º, 6º, 7º y 8º y de un teniente coronel en los 9º, 10, 11, 12 y 14. De un ayudante de la clase de Capitán. En el primer distrito, atendida su mayor fuerza, habrá además:
    • Un teniente coronel.
    • Un subayudante de la clase de teniente.
    • Un cabo de trompetas y otro de tambores.
  7. Art. 7º. La plana mayor de cada compañía de infantería o caballería constará de:
    • Un primer Capitán de la clase de comandantes del Ejército.
    • Un segundo Capitán de la de Capitanes.
    • Dos tenientes de la de éstos.
    • Un alférez ídem.
    • Un cabo mayor primero de la clase de sargentos primeros; tres cabos mayores segundos de la de sargentos segundos; cuatro cabos primeros, cuatro segundos; dos trompetas en las compañías de caballería y un tambor y corneta en las de infantería, y 120 guardias civiles.
  8. Art. 8º. Los Jefes de los tercios, auxiliados, en el primer distrito, por el teniente coronel y los demás por el ayudante, que hará las veces de cajero, llevarán el detalle y contabilidad de sus tercios.
  9. Art. 9º. Cada compañía se subdividirá en cuatro secciones, a cargo cada una de ellas de uno de los cuatro oficiales de la misma. Cada Sección se dividirá en tres brigadas, la primera a las órdenes del cabo mayor que corresponda a la Sección y las otras dos a las de los cabos primero y segundo, componiéndose cada una de diez guardias civiles.
  10. Art. 10. Los primeros Capitanes con un amanuense2 de la clase de guardias civiles, llevarán por sí mismos todo detalle y administración de sus compañías, como muy por menor en la parte de contabilidad del reglamento del Cuerpo se expresará.
  11. Art. 11. Los ascensos en el Cuerpo se verificarán con arreglo al reglamento del mismo.
  12. Art. 12. Para el premio que han de recibir los licenciados del Ejército que deben componer la Guardia Civil, sea más verdadero y logren en este empleo una recompensa de sus trabajos y fatigas, los guardias civiles se dividirán en dos clases, a saber: de primera y de segunda y tendrán de sueldo los de primera en caballería 3,467 rs. y medio; los de segunda 3,285 rs. anuales a razón de nueve al día. Los de primera clase de infantería tendrán anualmente 3,102 rs. con 17 mrs. a razón 8 rs. y medio diarios, y los de segunda 2,920 a razón de 8.
  13. Art. 13. Será de cuenta de los guardias civiles proveerse de caballos, monturas, vestuario y equipo.
  14. Art. 14. Al cumplir su tiempo los guardias civiles podrán llevarse sus caballos, monturas, vestuario y equipo, o canjearlo, según más les convenga.
  15. Art. 15. Para la primera organización, el Estado adelantará los fondos necesarios para la compra de los caballos, monturas, vestuario y equipo, que progresivamente se irá descontando, pero de modo que ningún guardia civil de primera clase tome menos de 6 rs. diarios, ni 5 los de segunda.
  16. Art. 16. Seis meses después de pasada la primera organización de cada tercio, todo el que solicitase tener entrada en la Guardia Civil de caballería, deberá presentarse con caballo que tenga las circunstancias que en el reglamento se marcaran, adelantándole la caja del tercio un auxilio de primera entrada de 1200 rs. y 400 a los de infantería, cuyo auxilio progresivamente se irá descontando.
  17. Art. 17. El armamento se facilitará por los almacenes del Estado, siendo de cuenta del guardia civil su entretenimiento.
  18. Art. 18. En cada compañía de infantería y caballería se formará un fondo de hombres al descuento diario, que se prefijará en el reglamento. La Existencia de este fondo al salir el individuo del Cuerpo, le será entregada íntegra como de su propiedad.
  19. Art. 19. Los Ayuntamientos de los pueblos a que e destinen puestos fijos de la Guardia Civil, les proporcionarán casascuarteles en que vivir con sus familias, si las tuvieren, dándoseles por el Estado el correspondiente utensilio.
  20. Art. 20. Las circunstancias para entrar en la Guardia Civil han de ser en las clases de tropa: ser licenciados de los Cuerpos del Ejército permanente o reserva, con su licencia sin nota alguna; promover su instancia por conducto del Alcalde del Pueblo de su vecindad, con cuyo informe y el del cura Párroco, deberá dirigirse al Jefe Político de la Provincia: esta autoridad, tomando los informes que estime oportunos, la pasará al Comandante General de la Provincia, y este al Jefe del tercio, no tener menos de veinticinco años de edad, ni más de cuarenta y cinco; saber leer y escribir; tener cinco pies y tres pulgadas, lo menos, de estatura los que hayan de servir en caballería, y dos los de infantería.
  21. Art. 21. Los jefes y oficiales de que ha de componerse el Cuerpo, serán de los que estén en activo servicio y pasen revista de presente en los regimientos del Ejército o depósitos de reemplazo. Sus circunstancias han de ser además las siguientes:
    • Subalternos. Tener lo menos cinco pies de estatura: tener treinta años cumplidos de edad y menos de cuarenta: ninguna nota en sus hojas de servicio ni filiaciones, si fueren procedentes de la clases de tropa.
    • Capitanes. Las circunstancias antedichas, y además tener de treinta a cuarenta años de edad: llevar dos años en empleo y haber mandado compañía, uno a lo menos.
    • Ayudantes. Las mismas circunstancias que los Capitanes.
    • Primeros Capitanes, comandantes del Ejército. Las expresadas circunstancias, y además tener de treinta a treinta y ocho años de edad; haber mandado compañía, dos años; o ejercido uno las funciones de su empleo.
    • Tenientes coroneles. Las circunstancias dichas para los empleos anteriores y tener de treinta a cincuenta años de edad; haber desempeñado un año de funciones de su empleo, o dos las de comandante de batallón.
    • Coroneles. Las mismas circunstancias que exigen para los tenientes coroneles, y además ser de treinta a cincuenta y cinco años de edad; haber mandado cuerpo o pertenecido al Cuerpo del Estado Mayor.
    • Brigadieres3. Las circunstancias anteriores, y además tener de treinta a sesenta años de edad.
  22. Art. 22. Para que la primera organización del Cuerpo pueda verificarse desde luego, se sacarán del Ejército 3.205 hombres, a razón de 36 hombres de cada regimiento de caballería, todos con las circunstancias prevenidas: 20 de cada batallón de infantería y Milicias Provinciales 15, debiendo ser todos precisamente de la quinta de 1840; y si no los hubiese de esta podrán sacarse de la de 1841, y en el caso de que un batallón o escuadrón no tuviese el número de hombres que se les pide, con las circunstancias requeridas se sacarán del que le siga en número.
  23. Art. 23. Si en los cuerpos hubiese voluntarios que quieran hacer este servicio, bajo el supuesto de que cada uno será destinado a la provincia de su naturaleza, serán preferidos; y de no haberlos se destinarán por los jefes de los cuerpos.
  24. Art. 24. Un reglamento particular fijará las obligaciones del Cuerpo en General y las particulares de cada uno de sus individuos.
  25. Art. 25. Quedan derogadas todas las órdenes anteriores que se opongan a este decreto. Dado en Palacio a 13 de mayo de 1844. Está rubricado de la Real mano. El Ministro de la Guerra. Ramón María Narváez. De real orden lo comunico a V. E. para su inteligencia y efectos correspondientes. Madrid 13 de mayo de 1844. Narváez4. Sr. General Director de la organización de la Guardia Civil.

Definiciones

1Autoridad superior nombrada por el Rey, bajo la dependencia inmediata del ministerio de la Gobernación de la Península, ahora del Reino, que para el gobierno de las provincias hay en cada una de ellas. Art. 1º. De la ley de 2 de abril de 1845.

2Persona que se dedica a escribir lo que otras, por ejemplo las que no saben escribir, le dictan o encargan.

3Militar que poseía un grado equivalente al de general de brigada de hoy.

4(Loja, 1800 Madrid, 1868) Duque de Valencia, militar y político español. Representante del Partido Moderado, fue acérrimo enemigo del general Espartero, del Partido Progresista, lo que le obligó a exiliarse a Francia durante la regencia de éste (1841–1843). Capitaneó entonces una lucha involucionista contra Espartero, contienda de la que resultó vencedor. En 1844 fue nombrado por la reina presidente del Consejo de Ministros, y se convirtió en el hombre fuerte del régimen de Isabel II. Durante su mandato se promulgó la Constitución de 1845, texto político representativo del Partido Moderado. Durante la época de gobierno moderado ocupó en otras dos ocasiones la presidencia del Consejo. Tras el bienio progresista llegó de nuevo al poder en 1856 y en 1864, hasta que en 1868 un grupo de generales se alzó contra Isabel II, y se formó un gobierno provisional, de carácter revolucionario y antimonárquico, presidido por Serrano.
Hasta su muerte fue la figura más destacada del Partido Moderado, la personalidad de mayor influencia de la política española, a quien se acudía en los períodos de crisis por sus dotes de implacable energía. Fue proverbial su dureza, de la que da fe su arenga al ejército de La Mancha: «Todos los que quieran más que esto que yo os he dicho, los que quieran menos o los que quieran otra cosa, son facciosos y hay que combatirlos». Una de sus mayores preocupaciones fue el reforzamiento del ejército y las fuerzas armadas. Precisamente por este carácter adusto, su tarea de gobierno no resultó excesivamente popular, pero su atenuada dictadura fue beneficiosa para la marcha del país en aquella época.

DECRETO FUNDACIONAL DE 28 DE MARZO DE 1.844

Ministerio de la Gobernación de la Península. Señora: Al cumplir con lo prevenido en el Real decreto de 26 de enero último, los infrascritos Ministros responsables no consideran preciso descender al examen de las razones obvias, razones en que se funda el establecimiento de una fuerza especial de protección y seguridad pública.
El orden social reclama este auxilio, el Gobierno ha menester una fuerza siempre disponible para proteger las personas y las propiedades; y en España, donde la necesidad es mayor por efecto de sus guerras y disturbios civiles, no tiene la sociedad ni el Gobierno más apoyo ni escudo que la Milicia o el Ejército, inadecuados para llenar este objeto cumplidamente o sin perjuicios.

La Milicia Nacional, que por su índole carece de una existencia continua, se dirige a la conservación del orden, tomada esta voz en la acepción relativa a la defensa de las leyes y del sosiego general dentro de las poblaciones; de donde resulta que su obligación local y su servicio transitorio; mientras la policía social no reconoce límites de lugar ni de tiempo. No puede tampoco el Ejército llenar esta necesidad; porque su objeto peculiar es defender el Estado, y en último extremo auxiliar a la Milicia en la conservación del reposo público; porque su organización le pone fuera del alcance; porque sus elementos constitutivos no se amoldan al desempeño de comisión es de cierto carácter discrecional, y porque el rigor de la disciplina militar se resiente de la frecuente diseminación de las tropas en pequeñas partidas, independientes de la vigilancia y de la acción de los jefes superiores.

Por otro lado, ni el Ejército ni la Milicia Nacional desempeñan con la fe necesaria el servicio enojoso de la policía, que aquellos cuerpos miran con cierto desvío por las preocupaciones vulgares, y que sólo se presenta a sus ojos como una obligación pasajera, accesoria y extraña al primordial objeto de su respectivo instituto.
Sobre ser una necesidad, porque ninguna de las fuerzas existentes puede llenar la falta de un cuerpo civil, ofrece esta institución la ventaja de que la Milicia Nacional, desembarazada completamente de la parte más penosa del servicio, se puede organizar de un modo más conforme al objeto de su establecimiento, excluyendo a ciertas clases cuya admisión hacía tolerable el carácter activo que ha tenido hasta ahora la Milicia, y llamando a las filas muchas personas de valer y de arraigo que han procurado rehuir esta obligación, señaladamente por sus incesantes molestias y considerables perjuicios.

Al propio tiempo sirve la fuerza civil para evitar la intervención frecuente del Ejército en los actos populares; intervención que puede menguar al cabo el prestigio de las tropas permanentes; que puede también ejercer una influencia perniciosa en el principio de la subordinación; que imposibilita o entorpece la instrucción del soldado, y que en el orden político no favorece mucho el desarrollo completo del sistema constitucional. Aunque estas ventajas compensarían el aumento de gastos que en los primeros momentos puede originar la proyectada mejora, no ha de perderse de vista que más adelante proporcionará el beneficio de una disminución considerable en el Ejército, lo cual es tanto más atendible, cuanto la reforma se concilia con el interés de las clases militares que en ella puedan creerse perjudicadas. A esto se añade la reducción de los perjuicios que lleva consigo el frecuente empleo de los artesanos, comerciantes, trabajadores, funcionarios públicos y demás brazos útiles que ocupa la Milicia Nacional; la abolición completa de las partidas locales de seguridad y la modificación del costo de algunos servicios extraordinarios a que indispensablemente obliga el completo desamparo de la autoridad política.

Al determinar la organización del nuevo Cuerpo se ha tenido presente la índole peculiar de este instituto, el cual no se aviene con la división propia de los cuerpos del Ejército, porque su _self ventaja estriba en la diseminación de la fuerza en muchas y cortas fracciones; de donde ha resultado el establecimiento de tercios, escuadrones o compañías, mitades y escuadras, cuya forma es la que se acomoda más a la naturaleza y al servicio habitual de la fuerza de protección y seguridad. Ni correspondería tampoco esta institución a la esperanza que justamente prometen sus buenos efectos en otras naciones, si al propio tiempo no se pusiera el mayor esmero en la elección de los individuos que deben mandar y constituir el Cuerpo; en consideración a lo cual se realza la importancia de los mandos creando jefes y oficiales de categoría superior respecto de los de igual clase en el Ejército, y se limita la admisión, fuera de muy raros casos, a los licenciados con buena nota y de justificada conducta, aún después de haber dejado el servicio de las armas.
Esa misma consideración explica la propuesta de sueldos y haberes algo más elevados que los ordinarios; porque si en todos casos el bien común y la moral se interesan en la alta retribución y en el exacto pago de los empleados públicos, con mayor motivo es aplicable esta verdad, que la razón dicta y la experiencia confirma, a unos agentes que desempeñan el servicio con cierta independencia de la autoridad superior; que llegan a ser en ocasiones depositarios de secretos importantes, y que se ven expuestos frecuentemente a los tiros del resentimiento, o lisonjeados tal vez por los halagos de la corrupción.

Tales son, Señora, los _selfes motivos que impulsan el establecimiento, y las bases en que se funda la organización de la fuerza civil de protección y seguridad pública a que se refiere el adjunto proyecto, que los infrascritos Ministros responsables tienen la honra de someter a la Real aprobación de V.M.

Madrid 28 de marzo de 1844. Señora. A L. R. P. de V. M.Luís González Bravo. Luís Mayans. Manuel de Mazarredo. Juan José García Carrasco. José Filiberto Portillo. El Marqués de Peñaflorida.
“Conformándome con las razones expuestas por el Consejo de Ministros acerca de lo urgente que es el establecimiento de una fuerza especial de protección y seguridad, en atención al desamparo en que se ve hoy la autoridad pública para proteger eficazmente el orden y las personas y bienes de los vecinos honrados y pacíficos; y teniendo en consideración que ni el Ejército permanente ni la Milicia Nacional pueden atender a este servicio sin menoscabo de su peculiar organización y objeto, sin detrimento de la disciplina militar, y sin molestias ineficaces y perjuicios de la mayor trascendencia para las clases acomodadas y laboriosas, he venido en decretar lo siguiente:

  1. Art. 1.º Se crea un cuerpo especial de fuerza armada de infantería y caballería, bajo la dependencia del Ministerio de la Gobernación de la Península, y con la denominación guardias civiles.
  2. Art. 2.º El objeto de esta fuerza es proveer al buen orden, a la seguridad pública y a la protección de las personas y las propiedades fuera y dentro de las poblaciones.
  3. Art. 3.º La Guardia Civil se organizará por tercios, escuadrones o compañías, mitades y escuadras.
  4. Art. 4.º Cada Tercio constará de cierto número de compañías y escuadrones, y habrá tantos Tercios como distritos militares existen en la actualidad, guardando correlativamente la misma numeración. Los catorce Tercios constituirán una fuerza de 20 escuadrones y 103 compañías, que se distribuirán del modo siguiente:
    • Primer Tercio. Tres Escuadrones, diez Compañías.
    • Segundo. Un Escuadrón, seis Compañías.
    • Tercero. Tres Escuadrones, ocho Compañías.
    • Cuarto. Tres Escuadrones, nueve Compañías.
    • Quinto. Un Escuadrón, seis Compañías.
    • Sexto. Un Escuadrón, seis Compañías.
    • Séptimo.— Un Escuadrón, seis Compañías.
    • Octavo. Dos Escuadrones, once Compañías.
    • Noveno. Un Escuadrón, cuatro Compañías.
    • Décimo. Un Escuadrón, cuatro Compañías.
    • Undécimo. Dos Escuadrones, seis Compañías.
    • Duodécimo. Un Escuadrón, seis Compañías.
    • Decimotercero. Tres Compañías.
    • Decimocuarto. Cuatro Compañías.
    Veinte Escuadrones, ochenta y nueve Compañías.
  5. Art. 5.º Cada Tercio tendrá su Plana Mayor especial que constará:
    • 1.º De un Jefe superior de la clase de brigadieres o coroneles del Ejército, con el sueldo de 36,000 rs., al año.
    • 2.º De un segundo Jefe encargado del detall de la clase de tenientes coroneles, con el sueldo de 30,000 rs.
    • 3.º De dos ayudantes, uno del arma de caballería con 14,000 rs., y otro de la de infantería con 12,000, ambos de la clase de Capitanes en sus respectivas armas.
    • 4.º De un Mariscal veterinario, con 7,200.
    • 5 º De un cabo de trompetas y otro de tambores, con el haber señalado en este decreto a los cabos primeros de las respectivas armas.
  6. Art. 6.º El Escuadrón formará una sola compañía, compuesta de un Capitán de la clase de comandantes del Ejército, con 18,000 rs., al año; de un segundo Capitán encargado del detall de la clase de Capitanes, con 12,000; de dos alféreces sargento primero, con 3,650; de cuatro segundos, a 2,920 cada uno; de cuatro cabos primeros, a 2,190; de ocho segundos, a 1,825 y de 120 guardias civiles, inclusos dos trompetas, a 1,460.
  7. Art. 7.º La Compañía de infantería constará de la misma fuerza, distribuida en la forma que expresa el artículo anterior, con la rebaja en el sueldo de 2,000 reales al año desde la clase de Capitanes hasta la de subtenientes, ambas inclusive, y de 365 rs., en las otras clases.
  8. Art. 8.º Se dividirán las Compañías de ambas armas en cuatro mitades de 24 jinetes o infantes, en cada una de las cuales habrá un sargento segundo, un cabo primero y dos cabos segundos. Cuando la mitad obre la unidad será mandada por su respectivo Oficial.
  9. Art. 9.º Cada mitad se subdividirá en cuatro escuadras de a seis hombres cada una, mandadas respectivamente por el sargento segundo, el cabo primero y los dos cabos segundos correspondientes.
  10. Art. 10. Los veinticuatro hombres sobrantes en cada compañía servirán para suplir las bajas de enfermos, desmontados, ordenanzas, cuarteleros y otros de igual naturaleza, sin que por motivo alguno pueda ser empleado ningún Guardia Civil en clase de asistente. Entre estos veinticuatro hombres deberá haber cuatro herradores con destino a las cuatro mitades, y de los mismos habrá de tomarse uno para cabo furriel y dos trompetas o tambores.
  11. Art. 11. El Estado facilitará a la infantería y caballería el vestuario, las fornituras y el armamento, y además a la última los caballos y las monturas; pero el entretenimiento del armamento, vestuario y equipo será de cuenta del individuo. Los oficiales se costearán los caballos.
  12. Art. 12. El Cuerpo de guardias civiles, en cuanto a la organización y disciplina, depende de la jurisdicción militar.
  13. Art. 13. En este Cuerpo se asciende por rigurosa antigüedad; pero se destinarán al ingreso las dos quintas partes de las vacantes. Los oficiales del Cuerpo de guardias civiles podrán salir al Cuerpo de Administración civil en la forma que determine un reglamento especial.
  14. Art. 14. Para ser admitido en la Guardia Civil en clase de soldado se requiere:
    • 1.º Ser licenciado en el Ejército con buena nota en la hoja de servicios, y de buena conducta después de haber obtenido la licencia. En igualdad de circunstancias serán preferidos los de la clase de sargentos a la de cabos, y los de esta a la de soldados. Únicamente en casos muy especiales podrá eximirse del requisito de licenciado.
    • 2.º No tener menos de veinticinco, ni más de cuarenta y cinco años de edad.
    • 3.º Tener a lo menos cinco pies y tres pulgadas de estatura.
    • 4.º Gozar de perfecta salud y ser de complexión robusta.
  15. Art. 15. El alistamiento se hará por los jefes Políticos, y los admitidos contraerán la obligación de servir en el Cuerpo durante ocho años.
  16. Art. 16. Los que aspiren a ser jefes y oficiales de la Guardia Civil, dirigirán la solicitud al Ministerio de la Guerra, por cuyo conducto se instruirán los oportunos expedientes y se proporcionarán los oficiales y jefes necesarios al de la Gobernación, por el cual se expedirán los nombramientos y se resolverán y ejecutarán las destituciones.
  17. Art. 17. Los jefes Políticos nombrarán los sargentos y cabos, a propuesta del Jefe superior del Tercio respectivo.
  18. Art. 18. Un reglamento especial determinará el orden y los pormenores del servicio, los premios que hayan de establecerse para recompensar el mérito, y los derechos que tendrán al goce de algunos empleos en el ramo de protección y seguridad pública los que lleguen a inutilizarse en el servicio del Cuerpo, y los que se distingan por su aptitud, honradez y constante celo. Dado en Palacio a 28 de marzo de 1844. Refrendado. Marqués de Peñaflorida ¹.

¹ Marqués de Peñaflorida, José Justiniani Ramírez de Arellano, Ministro Gobernación del Reino para la Península e Islas Adyacentes, 5–12–1843 a 3–05–1844.